Lo nuestro fue una  auténtica historia de amor con declaración incluida, Blackberry, eras mi lovemark. Me hacías tan feliz y estábamos tan compenetradas que jamás pensé que me decepcionarías, que no estarías a la altura, que pudiera serte infiel. No lo fui, directamente te abandoné.

El riesgo de ser una lovemark es que si conectas a nivel emocional con la persona, ya no le eres indiferente, espera más de ti que de la media. Sabe quién eres, se siente cercano y es más susceptible a sentirse defraudado.

Qué paso para que te conviertieses en una lovemark y por la misma razón cayeses en desgracia

  • Me conocías muy bien: sabías lo que quería y cómo satisfacerme.

Pero evolucionamos en caminos diferentes, yo cada vez pedía más aplicaciones, más navegabilidad, mejor cámara y tú seguías empeñada en ofrecerme lo mismo de siempre: más batería que los demás (cada vez menos), un teclado con el que trabajar a gusto (en un mundo cada vez más táctil).

Yo quería navegar, tú que contestase mails. Se nos acabó el amor de tanto usarlo.

  • Tu misterio: la ausencia de misterio

Al principio me hacía gracia esa declaración de intenciones pero con el tiempo me aburrí. Buscaba algo menos aséptico, algo más humano, algo con lo que pudiese estar a favor o en contra, algo que me hiciera estar en cierta tensión.

Buscaba misterio, una historia que contar a mis amigos de Blackberry Messenger, hasta que me fui quedando sola en un chat moribundo abandona por Whatsapp, sin futuro, sin esperanzas ni sueños en el mañana.

  • De sensualidad y provocación a simplemente funcional

Esa lucecita roja que parpadeaba a cada llamada, cada tuit, cada email, hacía que me encendiese. Los códigos fueron cambiando y tú seguías con las mismas técnicas, sin prestar atención a que el tamaño cobraba una importancia creciente (Samsung Galaxy es mucho más grande que tú), y que me debías imágenes más cuidadas y vibrantes (pantallas Amoled), más sonido en aplicaciones potentes (mira que te pedí Spotify y cuándo lo aceptaste). Terminé usándote sin placer, sin ganas, solo para cubrir las necesidades básicas de comunicación.

  • Teníamos algo único: intimidad

Sentías conmigo, la empatía estaba a la orden del día. Pero me dejaste sola, no me escuchabas, no reaccionabas. Dejaste a 70 millones de personas sin servicio de datos durante días. Dos veces.

Tenías un fuerte compromiso y construías relaciones  largo plazo…y cuando vi las barbas de mi vecino cortar… Eras el proveedor exclusivo del Pentágono, que más seguridad se puede pedir,  y de repente  dejaste de serlo.

En definitiva, perdimos la pasión.

  • Tus  valores te hacían única, no había nadie más fiable y confiable que tú.

Hasta que tus hechos los desmontaron y las consecuencias hacen que ya no te crea. Ni yo, ni muchos como yo…

Espero que te recuperes y puedas volver a ser una lovemark, no sé si lograrás recuperar mi confianza porque yo te di mi “lealtad más allá de la razón” y la traicionaste

Por cierto, muchas gracias a Kevin Roberts y a Lovemarks. Este post es la versión sencillita y abreviada de sus lúcidas exposiciones en el libro.

Cuota de mercado Blackberry (RIM)