O dicho de otra manera, ¿me pongo el traje, los vaqueros y la camiseta, o me quedo en ropa interior? y la respuesta inmediata es “depende del contexto”. Pues en Internet, lo mismo.

Se está liando parda con el asunto de la privacidad en Facebook, y con toda la razón, porque que se vendan nuestros datos, patrones de consumo o incluso de navegación es ilegal, inmoral, engorda (cuentas corrientes) y no nos gusta. Pero una cosa no es, nuevo. Rescato un artículo de “El País” de 1992 sobre cómo “Telefónica vende datos personales de sus abonados a empresas de publicidad directa”.

 

 

Sobre la privacidad en FacebookCada uno de los temas de las imágenes daría para un post, pero seguro que encontrareis muchos acerca del artículo de “The Washintong Post” sobre los cambios en la privacidad en Facebook, fruto de la portada de “Time”, y la página para un abandono masivo de la Red Social  “We’Re Quitting Facebook”, o el tráfico en los últimos 12 meses según Compete.com.

 

Pero ¿nos vamos a quedar en ese nivel de análisis: Facebook malo y me borro? ¿Ya está? ¿Y el resto?

Se ha escrito muchas veces “no digas en Internet lo que no vayas a decir en un bar”, pero Internet es transversal y cuanto más tiempo pasamos dentro y más sociales somos (Social Media), más roles desempeñamos.

Internet se convierte en una realidad multifaceta, dejan de servir las fórmulas simplistas, y es cuando viene lo bueno.

 

 

La cuestión no es simplificar y hacer un paralelismo directo:

1. “No digas en LinkedIn lo que no vayas a decir en la oficina”. O sí, dilo en un grupo y conviértete en un experto, conoce a  personal con tu perfil y crece profesionalmente, busca  proveedores donde no los tenías.

2. “No subas a Facebook lo que no quieres que vean tus amigos”. O sí, aprende cómo funciona y decide con quién compartes cada cosa que publicas y cuál es tu nivel de privacidad general.

3. “Si tienes un secreto, no lo digas en Internet”. O sí, Seth Godin nos mostraba hace poco un acortador de direcciones Trick.ly con el que se comparten URLs, pero para acceder al contenido hay que responder a una pregunta secreta. ¡Ay amigo! aunque para guardar un secreto mejor no decírselo a nadie…

Pero sí hay que tener unas cuantas cosas en cuenta:

Despedido por criticar a su empresa en Facebook, 7.500 personas venden su alma por no leer las condiciones legales1. ”Eres responsable de lo que dices y lo que haces aquí y en Pekín”. Si en un momento de #bufbuf con testosterona, tus pensamientos de Superguerrero Macho/Hembra Alfa van y pasan a las redes sociales y de ahí a tus jefes, pues es posible que acabes de patitas en la calle. Y la culpa será tuya, por bocazas.

2. “Si firmas un contrato léelo antes” ¿Evidente? Los términos y condiciones legales de las páginas web también son contratos. Si no los lees, lo mejor que te puede pasar es seas como el 88% de los usuarios de GameStation que aceptaron vender su alma al diablo.

3.”Sé cuidadoso con las contraseñas” ¿Te vas de vacaciones con la casa cerrada a cal y canto y la puerta de la cocina abierta? Una de las de mucha risa, en 2005 salta la noticia de que los contenidos del móvil de Paris Hilton se habían publicado en Internet porque como pregunta secreta eligió la pregunta “¿cuál es el nombre de su mascota favorita?” y todo el que sabe de sus andanzas, conoce al chihuahua “Tinkerbell”.

Y volviendo al título del post, cada uno decide lo que quiere enseñar a los demás y tiene todo el derecho, pero es deseable que sea fruto de un acto volitivo y no que “le han pillado en cueros”.