Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a mi blog: sobre qué voy a escribir, cómo lo voy a montar si en wordpress o en mi dominio, qué aspecto va a tener… el caso es que iba tomando decisiones, y seguía sin dar el paso de dar forma a esa primera entrada. Llegué a pensar que tenía el terrible síndrome de la página en blanco, pero simplemente creo que no encontraba un tema lo suficientemente relevante como para inaugurarlo.

Hasta hoy, que se conmemora el día de la Constitución, que se ha muerto Solé Tura, y que escribir en un blog es sinónimo de ser un delincuente, un pirata destructor de puestos de trabajo, un personaje que se junta con otros de su calaña con oscuros fines.

En los últimos días se ha producido un gran revuelo en Internet a causa del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, también conocido como Ley de la Patada en el Router. Esta ley incluye un apartado en el que el Ministerio de Cultura a través de una Comisión de Propiedad Intelectual actuaría como órgano competente para “el ejercicio de las funciones previstas en los artículos 8, 11 y concordantes de la Ley 34/2002 (LSSI), para la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual frente a su vulneración por los responsables de servicios de la sociedad de la información”. Es decir, un órgano extrajudicial te cierra el blog o la web si no le gustas.

Entonces unos cuantos señores, conocedores del tema y por iniciativa propia – con la ayuda de Google Wave – crean un Manifiesto ‘En defensa de los derechos fundamentales en Internet’ que publican en sus blogs, y rápidamente se lía un movimiento espontáneo que inflama Internet. Yo lo ví en Twitter el día  2 de diciembre a las 9:51 de la mañana, y son incontables las veces que he leido #manifiesto desde entonces, se ha creado un grupo en Facebook que va  por los 142.813 miembros.

El asunto ha saltado de Internet a los medios, de los medios a una reunión con la Ministra de Cultura, de la Ministra a su jefe que la desautoriza, “no se va a cerrar ninguna web” Zapatero dixit, de las manifestaciones orales a las manifestaciones en la calle… y algunos capítulos que nos quedan por vivir.

Y claro, yo soy de la generación “X”. Aquella que ha nacido en democracia, no se va de casa (no es mi caso), ni se queja por nada (tampoco), y no hace nada de provecho… Hum, ¿qué hago yo  de provecho? Es verdad, puedo hacer más cosas que escuchar, leer y pensar sobre lo que está pasando: ponerme a escribir sobre ello y actuar.

En este blog, como en la mayoría de blogs que he leido, no pretendo sentar cátedra sobre nada. Tampoco tengo intención de robar a nadie. Y no tolero que nadie vulnere el derecho que tengo a expresarme libremente.