Traduzco al castellano el artículo que escribí en el Bloc d’ESCACC

Uno de los mayores frenos en la vida es el miedo, y una de las cosas que nos más tememos es lo desconocido. Algunas empresas sienten que adoptar la filosofía de la web social y comenzar estrategias en redes sociales es como entrar en una fiesta donde todos hablan un idioma que ellas desconocen.

Conocer los códigos que rigen la conducta de los miembros de cualquier comunidad es el primer paso para poder relacionarse con las personas e integrarse en ella. Así, nos sentimos seguros de que entendemos el contexto en el que nos relacionamos, estamos confiados de que nuestras palabras y obras no son malinterpretados, y que tratamos a los demás con el respeto que esperamos que nos traten.

La netiqueta es la etiqueta de Internet, el conjunto de reglas que ordenan los comportamientos en los espacios virtuales. En cada red o comunidad pueden existir normas específicas derivadas de las características de la plataforma o de los propios miembros a las que debemos estar atentos cuando interactuemos o participemos.

Virginia Shea, en su libro Netiquette da una serie de pautas para relacionarse en Internet que serían aplicables a todas ellas:

– Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados.

– Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real.

– Regla 3: Escribir todo en mayúsculas se considera como gritar y además, dificulta la lectura.

– Regla 4: Respete el tiempo y ancho de banda de las otras personas.

– Regla 5: Muestre el lado bueno de su persona mientras se mantenga en línea.

– Regla 6: Comparta su conocimiento con la comunidad.

– Regla 7: Ayude a mantener los debates en un ambiente sano y educativo.

– Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas.

– Regla 9: No abuse de su poder.

– Regla 10: Perdone los errores ajenos.

En este nuevo paradigma las empresas e instituciones se relacionan en la red a través de múltiples voces, a través de los clásicos interlocutores corporativos pero también mediante las contribuciones de cualquiera de sus empleados.  En la actualidad convive la reputación como empresa junto con la reputación individual de cada una de las personas, ya no existe en único mensaje explicado unilateralmente sino que se interiorizan la cultura corporativa y  las formas de hacer de la organización para luego trasladarlas a la manera de cada uno.

Para facilitar la participación  de todos los miembros de la organización es muy conveniente que la empresa ponga a su disposición una guía de uso. Es la forma en que  se asegura de que todas las personas relacionadas tienen una formación adecuada y suficiente sobre las redes sociales en sí y cómo relacionarse en ellas.

– Generalitat de Catalunya: Guía de usos y estilo en las redes sociales

– Cesicat: Guia per a l’ús segur de les xarxes socials

– Banco Sabadell: Código de uso de las redes sociales

Si como empresa empoderamos a nuestros empleados, si reforzamos sus capacidades, conseguiremos una presencia más completa, rica en matices y más relevante en la red porque gracias a sus voces nuestra voz será más alta y nuestro mensaje más claro y más creíble.